Tras la buena noticia del mes pasado (identificación del fugado Luis García lago), de nuevo celebramos dos nuevas identificaciones de restos de fugados del fuerte de Ezkaba: Gerardo Gómez Lorenzo y Jesús Esteban Muñoz. Hablaremos en esta entrada del gallego y en la siguiente del segoviano Jesús.
Gerardo era un preso natural y vecino de Bergondo (A Coruña). Tenía 20 años cuando llegó al penal de Ezkaba (junio de 1937), después de haber sido condenado a 30 años de reclusión por auxilio a la rebelión; un chiste macabro todas aquellas condenas que recibieron quienes defendían la legalidad y al gobierno legítimo del estado. Participó en la fuga de 1938 que recuerda nuestro GR 225 y fue capturado junto a un compañero en Leranotz. Ambos fueron asesinados y enterrados en un paraje cercano. En 2018, gracias a las indicaciones del vecino del pueblo Joaquín Lusarreta, se pudieron encontrar sus restos y 8 años después puede certificarse su identidad (esperamos que también pueda conocerse algún día la identidad de su compañero de fuga) y podrá, si así lo desean sus familiares, regresar a su tierra.
Esta identificación es especialmente emocionante para la comunidad el GR 225 por que la localización de la fosa se produjo a apenas unos metros de su recorrido, entre las localidades de Leranotz y Saigots. Se puede consultar aquí más información sobre la exhumación en 2018. Y aquí el homenaje que recibieron en noviembre de ese mismo año.
La maquinaria incansable y habitualmente anónima que sostiene esta parte tan importante de la Memoria Histórica ha vuelto a funcionar a la perfección. La investigación (en este caso Fermín Ezkieta Yaben) de los hechos construye un relato que se va verificando con testimonios y documentos. El mencionado (y ya fallecido) Joaquín Lusarreta, que localizó con precisión asombrosa el lugar del enterramientos muchos años después. Los voluntarios de los pueblos que ayudaron a limpiar y desbrozar el terreno para que después la Sociedad Aranzadi procediera con la prospección exitosa del mismo. La obtención de material genético de familiares desde lugares distantes del mundo (en este caso Bergondo, en Galicia, y Azul, en la República Argentina) que se cotejará con el Banco Público de ADN que gestiona NASERTIC. Todo ello facilitado por el Instituto Navarro de la Memoria. Sentimos profundo agradecimiento por cada uno de esos eslabones de la cadena que restituye la dignidad de los que fueron asesinados de manera injusta y brutal.